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Diseño Social. Un asunto de responsabilidad

Un foro sobre diseño social organizado por la  la RAD  en Bogotá, nos da pie para hablar al respecto.  Un tema bien complejo para trabajar en el proceso de formación.

Dicen que todo el diseño es necesariamente social, puesto que se hace para las personas a partir de sus necesidades. Pero existen acciones colectivas de diseño social que se hacen para o desde las comunidades en función de proyectos que buscan mejorar  calidad de vida. Para que estas sean exitosas deben ser aceptadas e implementadas por sus gentes para lo cual es fundamental su participación activa y definitoria.

¿Un diseñador  industrial, que ha sido formado para diseñar productos puede hacer diseño social? Nunca solo.  Lo que podemos hacer es aportar  dar otra mirada en un entorno de equipo donde nuestro rol deja de ser de definidor para hacernos facilitadores como integrantes. El verdadero nombre del diseño social, es entonces diseño participativo.

¿Quien es el cliente?

El “cliente” del diseño social es una comunidad, pero quien paga la cuenta es un órgano de fomento, fundación o municipio. Los recursos están disponibles a partir de convocatorias y licitaciones para las cuales hay que estar muy pendientes y que son difíciles de acceder para personas naturales. Las Universidades son las entidades preferidas para hacerlo: Las públicas tienen acceso directo por obvias razones por ende un conocimiento y experiencia a años luz de las privadas que recientemente exploran el tema.

La Facultad de Artes desde la escuela de Diseño Industrial de la UNAL en Colombia, tiene un programa llamado ACUNAR que desde hace más de 10 años establece alianzas productivas con redes sociales en el caso de Bogotá como apoyo a programas de competitividad de la alcaldía de Bogotá,

“El Programa ACUNAR de la Universidad Nacional tiene el objetivo de transferir conocimiento en Innovación y Competitividad a las comunidades productivas desde la dimensión de producto. Para ello utiliza como metodología el diseño participativo (investigación, acción, participación), interviniendo de esta manera en todas las áreas de las organizaciones. Con esto se busca fortalecer a las comunidades productivas, haciéndolas más competitivas frente a las dinámicas de los mercados actuales”.

En otras palabras los diseñadores van a acompañar el diseño de productos o procesos para micro empresarios o artesanos. Una visión tradicional donde lo que cambia es la dimensión financiera del cliente, aún  enfocada en un producto para vender, aqui lo que cambia es el cliente.

Diseño centrado en la gente, resultado intangible

Si hablamos de lo social y por ende del bienestar y mejora de las condiciones de las personas, el tema es esencialmente humano, su validación no está necesariamente dada por cifras o representada en productos físicos. El cliente puede ser una comunidad preocupada por generar lazos entre los vecinos para mejorar la convivencia o unas madres que se asociaron en función de mejorar la situación de sus niños con cancer dentro de hospitales, tras darse cuenta de lo incompleta y frustrante que era su comunicación del médico y el personal de atención en salud.

la comunidad pinta el barrio. El resultado es crear tejido social
Unir a un barrio para pintar sus casas en un mega mural de creación comunal tiene como resultado generar lazos entre vecinos mejorando convivencia. Fuente de la imagen: https://sembrandobarrio.wordpress.com

“Escogimos el nombre de El río de la vida porque estamos al lado de una quebrada y porque después de este proceso el barrio tomó vida de nuevo, y eso fue muy bello de ver. Los que vengan a la inauguración van a ver a un negrito chocoano con ganas de hacerles un tour por Puentes”.

Los dos casos, se pueden ver como proyectos, por ende susceptibles de trabajar desde el diseño a partir del entender la situación desde el punto de vista del afectado, lo que llaman “empatía” pero simultáneamente de algo tan o más importante de la preocupación  genuina en ayudar al otro: La “compasión”

No es solo ponerse en los zapatos del otro, después de hacerlo los devolvemos, pero les lavamos los pies y los ayudamos a calzar y amarrar los cordones. La posición del diseñador participativo es de tun otal compromiso casi filial.

Algo complejo pues cargamos varios preconceptos errados derivados de una formación disciplinar tradicional donde aún se hablan de términos egocéntricos como: “intervención”  “rol del diseñador”  y  el sistema académico acostumbrado a evaluación de resultado  que se debe verificar con un producto, y no como sucede en la realidad, con lo que logra en la gente el proceso. Cosas intangibles pero fundamentales en la cabeza de las personas y su tejido social.

Diseño social no tiene receta

Los jóvenes universitarios recitan la cartilla del “Design Thinking” receta de cocina para innovación en las empresas: Empatía ( sin compasión) , Investigación etnografía, Lluvia de ideas conjunta, selección de alternativa, prototipos, revisión ,consolidación  y entrega de resultados. Hablan de intervención y no de participación. No es así que funciona. Los resultados son consecuencia y suelen ser intangibles.

Si las madres preocupadas por mejorar la relación con los médicos,como vimos en el ejemplo anterior, llegan a la conclusión que lo importante es que cada uno entienda la posición del otro desde la empatía, el diseñador puede proponer un hacer unas historietas para que cada uno de los actores: personal de salud y parientes, entienda la posición del otro, logrando así entender la frustración y angustia de los parientes y visitantes  y la presión del personal de salud en largas jornadas. A partir del proceso participativo por ejemplo con juegos de roles basados en técnicas teatrales donde se intercambian los papeles y posteriormente se discuten los aprendizajes. Existe un un resultado intangible en EL PROCESO que cambia la dinámica anterior.

El diseñador hará la sintesis y entregará un resultado llamado historieta, muy lindo y bien diagramado, pero quizás la acción ya fue lograda durante el ejercicio de ideación y de roles.

Ejercicio realizado en Puerto Rico que dio lugar al ejemplo citado de diseño social en este caso diseño participativo.

En esta actividad de diseño social, cada uno de los participantes de este grupo, hace aportes desde su experiencia y conocimientos. Pasar la historieta a un dibujante y supervisar su diagramación e impresión es un proceso técnico.

Emociones e interacciones

Estas interacciones desencadenan emociones y por ello es fundamental conocer técnicas que vienen de la psicología y la sociología para lograr mantener el grupo unido  para lo cual es fundamental también que los participantes entiendan que el objetivo está por encima de las posiciones y que los procesos son caóticos, incompletos, tienen retrocesos y avances súbitos en situaciones cambiantes muchas veces fuera de nuestro control, la validación es dada por el entusiasmo de la gente.

“Ya uno no ve a esos muchachos fumando marihuana en ese potrero, los ve ayudando en el mural. Y con los niños trabajamos mucho la tolerancia en el grupo bíblico, pero con el mural ese trabajo también se hace. Esto fue una bendición tremenda”

Responsabilidad y expectativas:

Es sumamente arriesgado enviar muchachos de las universidades a trabajar con monjitas o en acciones comunales para una práctica profesional de un compromiso llamado “diseño social”. Como los tiempos son diferentes y los objetivos también, (para unos es mejorar, para el otro tener buena nota)  el riesgo de no ser tomados en serio es total. Mucho más enriquecedor, como lo vimos en el foro que dio origen a esta nota, hacer procesos interdisciplinarios con estudiantes diversos por ejemplo de diseño con música en función de hacer experiencias sin un objetivo concreto además del aprendizaje mutuo con estudiantes de bachillerato, que irse a un barrio con toda la buena voluntad a hacer el diseño de un parque comunal con llantas y tablas viejas presentado en renders por un diseñador formado en el esquema tradicional donde su “intervención” no pasa de una mutua frustración.

Todas las prácticas académicas son válidas e implican aprendizaje y obviamente es mucho más enriquecedor ir a proponerle un proyecto social a las monjitas  y hacer el intento de ayudarles, que quedarse divagando con el profesor en los horarios de clase.  Pero profesores por favor: diseño social es SOCIAL y ello implica EQUIPO, no manden a los chicos solos. Las universidades tienen diversas facultades en las cuales es perfectamente viable hacer equipos de trabajo en un entorno de aprendizaje mutuo donde se valorice la experiencia por encima del resultado.

El diseñador social trabaja en la autoestima de las personas, su empoderamiento y entusiasmo. La experiencia es intangible y no se amolda a la entrega tradicional.

Fuentes

El mural más grande de Bogotá ( publimetro)

 

Diseño en el servicio: Asunto de confianza 

 

 

 

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