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Andrés Guzmán: La política del colibrí.

Estamos cerrando campaña política en Colombia. Para sorpresa nuestra encontramos un candidato a la cámara de Bogotá que basa su programa  en el fomento al diseño y la economía creativa y la conservación de los recursos ambientales. Hablamos con el

Andrés Guzmán es un joven comunicador social, que trabajó por mucho tiempo en publicidad y es un apasionado del arte y todas sus manifestaciones y desde ahí de la capacidad creativa de los colombianos y su capacidad de convertirla en innovación. Tiene un programa muy bien pensado totalmente centrado en estratégias de reconocimiento y fomento a la economía creativa con mucha empatía con comunidades indígenas y vulnerables. Raro pero muy raro que un candidato mueva estos temas en Colombia, por eso a pesar de que este no es un medio político quisimos hablar con el.

 

En primer lugar expliquemos algo que le puede parecer elemental pero quizás no tanto para los lectores. Cual es la función de la cámara a diferencia del Senado y cómo desde allí se pueden hacer proyectos en beneficios de la región que para su caso es Bogotá

El Congreso de la República se divide en Cámara Alta (Senado) y Cámara Baja (la Cámara de Representantes). Mientras que el Senado aborda temas y problemáticas de carácter nacional, la Cámara de Representantes se concentra en situaciones de los departamentos o, en el caso de Bogotá, del Distrito Capital. Se elige un Representante a la Cámara por cada 500 mil habitantes. En Bogotá hay cabida para 18 representantes.

Un Representante a la Cámara se encarga de legislar a favor del cumplimiento de los derechos fundamentales de las personas. Y con legislar me refiero a crear leyes, normas, marcos que permitan el desarrollo socioeconómico de la población. Las medidas estructurales que más afectan a los colombianos, en materia de salud, educación, transporte, impuestos, entre otros, se derivan generalmente de leyes que se construyeron en el Congreso de la República. De ahí la importancia de que Bogotá tenga un Representante a la Cámara que legisle a favor de sus principales necesidades; pero no desde lugares comunes (la polarización, la corrupción, etc.), sino desde otra visión: la visión del #NuevoTiempo, en el que la creatividad, la innovación y la sostenibilidad también son una opción para nuestra ciudad.

 

Por que le interesa el tema de la economía creativa, de donde vino ese interés y cual es la situación actual, que se puede hacer desde la cámara para influir

Me interesa la economía creativa por varias razones. Una de estas es su aporte a la economía nacional: la economía creativa representa el 3,3% del PIB, y no lo digo yo, lo dice la Cuenta Satélite de Cultura creada por Mincultura y el DANE para cuantificar el aporte del arte y la cultura al Producto Interno Bruto de la nación. Así las cosas, se trata de un sector que dinamiza la economía, que genera empleo y que desde el arte y la cultura puede contar nuevas historias, plantear otras narrativas.

Ante esta posibilidad de crecimiento, de proyección, se nos presenta la segunda razón: Cómo la economía creativa se convierte en una alternativa real para que el país no dependa más de la renta fiscal de petróleo y minería. Esta dependencia está acabando con lo que realmente nos hace potencia: la biodiversidad y la ancestralidad. La economía creativa, en vez de destruir nuestra biodiversidad, la puede usar para darle valor agregado a cientos de productos y servicios; incluso productos y servicios convencionales como los derivados de la agricultura y el turismo.

Mi interés por la economía creativo nace mucho antes de que me dedicara a la política. Trabajé varios años en el sector publicitario y me di cuenta del poder que tiene una marca, un empaque, una historia. La economía creativa permite construir marcas, empaques, historias que enriquecen productos locales. Con una buena marca, empaque e historia, un producto o servicio tiene la posibilidad de ser exhibido y vendido más fácilmente. Más aún, si ese producto lo que está contando es nuestra identidad, esa que a veces parece tan perdida, pero que está ahí (en nuestra naturaleza, en nuestros antepasados), el éxito será total. Porque la gente, los consumidores, lo que buscan ahora es originalidad. De allí que nosotros hablemos de BIORIGINALIDAD (Biodiversidad + Ancestralidad).

 

El tema no parece tener mucho interés en el gobierno ni los políticos, pareciera que su interés está localizado en grandes negocios que en realidad poco beneficia, una inversión extranjera apabullante que compra las empresas nacionales para quedarse solo con sus canales de distribución sin pensar que a la larga las utilidades se van del país o un énfasis en explotación de recursos no renovables muy depredadora en función de hacer caja para el gobierno y sus integrantes, o para unas regalías muy mal aplicadas. Ve viable el cambio de estas políticas.

Como lo expliqué anteriormente, sí es viable que una política que fortalezca al sector creativo, nos permita abandonar el extractivismo de recursos naturales. Lo que pasa es que hay que partir de dos visiones: Una, la de dejar de recurrir a los ‘lugares comunes’ (no es posible cambiar haciendo siempre lo mismo. Tenemos que explorar otros caminos). Y dos, la de pensar que la innovación consiste en traer desde afuera para implementar adentro. No, la innovación real, la que nos llevará a ser la verdadera potencia que podemos ser, es una en la que se identifica, se reconoce lo que nos hace fuertes y buenos desde el interior, desde adentro; cómo aprovechamos esa riqueza cultural y la ponemos al servicio de la creatividad y la ciencia para crecer.

 

Existe mucha gente muy creativa y recursiva en Colombia, pero proyectos de índole creativa desde el turismo hasta aplicaciones digitales requieren de un apoyo del Estado, facilitando el camino, con programas de fomento, convocatorias, condiciones tributarias iniciales más sencillas,  estímulos y espacios de participación y co creación que por lo menos faciliten que esto se pueda dar, nos puede ilustrar al respecto.

 

Uno de los casos que más me gusta citar es el Café Anei de la Sierra Nevada de Santa Marta. Este es claramente un producto agrícola, pero con el apoyo de la economía creativa, pudo resurgir y fortalecerse. ¿Cómo? Pues bueno, los arhuacos producían inicialmente café en grano -es decir- no producto finalizado. Pero durante mi estadía en este maravilloso lugar, decidimos crear una marca, un empaque, una narrativa basada en su historia, en sus orígenes. A la par, un modelo de economía solidaria les permitió organizarse para empezar a moler el café y comercializar café molido (es decir, el producto ya finalizado, listo para la venta). El resultado fue un Café que se exporta muy bien, el que Colombia vende más caro en el exterior, y que la gente consume porque es Bioriginal, único.

Otro ejemplo que cito es el de unos amigos que fabrican tenis. Ellos compran la suela de sus tenis en Medellín, la estructura o ‘el esqueleto’ de los tenis en Bucaramanga, y luego, llaman a un equipo de ilustradores y artistas para que hagan los diseños de los estampados de sus tenis. Este producto, 100% colombiano, se vende muy bien porque es único y tiene el valor agregado de la creatividad, de esos artistas que los ilustran y los vuelven un producto diferente e inigualable.

Sin duda, aquí podemos hacer otra reflexión y es la de la necesidad de promocionar más a los productores locales y pensar en cómo incrementamos la demanda del producto colombiano. Soy un convencido de que con la economía creativa lo podemos lograr.

Tenis SIOU ilustrados por José Argotty

El senador ahora candidato presidencial por el CD Ivan Duque,fue coautor de un libro referencia, llamado La economía naranja con el BID, y más recientemente fue autor de una ley para fomentarla. Valorando que exista, nos pareció más bien un catálogo de buenas intenciones. Es posible que esta ley se aplique? Que opina de ese proyecto?

 

Pienso que es un proyecto que busca fortalecer a los grandes industriales de la economía creativa, olvidando que este sector está conformado por pequeños y medianos, más que por grandes empresarios. De los 47 sectores de la economía creativa, solo 3 son industriales (cine, publicidad y editorial). ¿Qué va a pasar con los demás? De hecho, ¿se le olvida al senador Duque que la economía colombiana está formada en su gran mayoría por pequeños y medianos? Yo pienso en estos creadores, es a los que me interesa fortalecer, porque tienen mucho para dar.

Ahora, no podemos olvidar que el 92% de la economía creativa colombiana se concentra en Bogotá. Entonces, es ahora cuando debemos volcar nuestra mirada sobre este sector, pero no como lo plantea Duque. Además porque la ley de Duque también incluye otros mecanismos y miradas que -en vez de favorecer- podrían afectar gravemente la cultura. Eso de permitir que seamos los productores de seriados, comerciales, historias que otros van a reproducir o exhibir (canales extranjeros, grandes productoras) nos reduce al papel limitante de la maquila. No, nosotros podemos contarnos a nosotros mismos. Tenemos todo para hacerlo.

 

Usted quiere ser representante por Bogotá, el alcalde Peñaloza anunció un centro dedicado a la economía creativa en la zona del Bronx, pero solo conocemos al respecto la idea de unos edificios, pero quizás no sea suficiente sin un entorno  de apoyo y fomento un poco más concreto, conoce algo al respecto? cómo eventuales proyectos suyos podrían apoyar este proyecto?

Hace unos días fue inaugurado ese centro creativo. Y me parece bien que se dediquen espacios en la ciudad a la creatividad, el arte y la cultura. Siempre serán necesarios. Nunca sobrarán. Pero vale la pena indagar en los conocimientos, los ejercicios prácticos, las experiencias que se desarrollarán allí. Desde la Cámara, le prestaría mucha atención a este tema.

 

Innovación parece ser la palabra de moda, pero poco se menciona el diseño cómo el eje de la innovación. El diseño tiene influencia en proyectos culturales, pero necesariamente en proyectos de desarrollo pues le permite a las empresas competir con valores agregados y por ende vender mejor. Podemos contar con su apoyo para llevar el diseño al desarrollo del país y hacerle entender a los gobernantes su importancia para competir con propuestas propias?

Claro que sí. Y lo digo no solo por mi deseo de llegar a la Cámara de Representantes. Lo digo también por el sector. ¿Cuántos congresistas están hablando de creatividad en este momento? ¿Cuántos congresistas plantean que la economía creativa es una posibilidad real? No muchos. Me atrevería a decir que ninguno. Y así como los transportadores tienen sus congresistas, las empresas mineras tienen sus congresistas, las embotelladoras tienen sus congresistas, recientemente los actores también tienen congresistas, ¿por qué los diseñadores, los artistas, los creativos no pueden contar con una representación en el congreso? La deben tener.

Además, hay que plantear nuevos temas, generar nuevos debates. Hablar, desde el Congreso de la República, de perspectivas y visiones que nos lleven a ser una nación más culta, más preparada, más científica.

 

La gente esta fastidiada con la política asociada a corrupción y negociados, de hecho infelizmente quien aplica para estos cargos es visto con desconfianza. Que opina al respecto y cual es su recorrido para querer llegar y porque con el partido liberal tan cercano al clientelismo?

El Partido Liberal se ha equivocado. Acumula muchos desaciertos y tiene grandes deudas con los colombianos, con el país. Pero yo no soy esa institución. Yo soy el liberalismo real, el de la igualdad, la fraternidad y la solidaridad. El que cree en las transformaciones. Por eso cree el Liberalismo Creativo y el Liberalismo Ambiental, dos corrientes dentro del Liberalismo que buscan priorizar el tema de la creatividad y del medio ambiente en la agenda del Partido y en la agenda nacional. No por nada nuestro símbolo es el colibrí, que representa para los pueblos indígenas ‘el mensajero del nuevo tiempo’. Podemos propiciar un #NuevoTiempo para Bogotá, siendo colibríes troya, llegando allá para acabar con el clientelismo, con la incapacidad. La política se tiene que hacer con 4 elementos: vitalidad, capacidad técnica, trabajo colectivo y creatividad. Eso le ofrezco a Bogotá.

Andres Guzmán  está por el partido liberal para la cámara de Bogotá, número 104

 

https://www.andresguzman.co/

 

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