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  • Latinamerican Contemporary Design

Ni diseño, ni industrial

El diseño industrial es de oficio, pero ante los cambios derivados de esta época de la información, algunas facultades, especialmente en Bogotá, le apuestan a una formación diferente.  El efecto colateral ha sido una enorme confusión en el mercado. El indicador más claro: caída en picada de la demanda para estudiarlo

Un meme sin autor conocido, retrata perfectamente el problema

A inicios del semestre pasado, conversaba con un profesor a cargo del departamento de divulgación de una desesperada facultad bogotana, que ante la baja exponencial en las inscripciones al programa, tenía la ingrata labor de explicarles a los muchos padres y prospectos de alumnos que era y que podía hacer un diseñador industrial. El profe tomaba entre 30 y 40 minutos para explicarles el meollo del asunto sin lograr resolver las inquietudes de sus desconfiados interlocutores.

Jorge, como me gustaría ser médico, abogado u odontólogo,  la gente sabe que son y para que sirven…Se está volviendo muy complicado

Actualmente algunas de facultades organizan charlas con prospectos de alumnos y padres para explicarles lo que ellos tampoco saben: ¿Cual será el resultado de una formación generalista en contraprestación a la anterior más técnica?

En otra conversación con un amigo profesor, este se cuestionaba, porqué en la facultad de Diseño Industrial  donde da clase, un estudiante podia exponer como tesis un “modelo canvas” (creado para visualizar modelos de negocios)   La respuesta que le daban era que ello hacia parte de  un “innovador proceso experimental”. El hecho que el  papá del muchacho, hubiera gastado, durante los cinco años de su formación,  una suma cercana a los cien millones de pesos colombianos (us$ 35.000) para que su hijo fuera sujeto de un experimento, no parece generar mucha reflexión.

¿Será que en las facultades de nuestras profesiones hermanas:  ingeniería y arquitectura, sería aceptable como tesis un modelo de negocios? Lo dudo.

La conclusión es sencilla: Un serio, muy serio problema de perdida de identidad que se traduce en una pésima imagen creando un eterno circulo vicioso.

El parametro es errado.

El problema en mi opinión parte de un parámetro errado:

Se acabó la era de la industrialización para dar paso a la era de la información. Por ende el nuevo rol del diseño deja de ser material para volverse inmaterial.

Esto quizás sea cierto cuando nos desprendamos de nuestros cuerpos para vivir en una “nube” espiritual, siendo solo consciencia dentro de un computador como pre anuncian algunas películas de ciencia ficción.  Solo que por ahora seguimos viviendo en un medio ambiente artificial donde necesitamos y consumimos productos industrializados.

Las empresas llamadas “Unicornio”: Google, Amazon, Facebook o Airbnb entre otras son el nuevo paradigma como ejemplo del “que hacer” Pero quizás usted no sabe que ellas solo responden por el 4% del PIB mundial en otras palabras. El fuerte de la economía sigue en la producción de bienes y servicios con personas y para personas.

Creatividad NO es diseño.

Entonces en la falsa creencia de volvernos unicornios chiquitos, nos mandaron a la nube. Ahora nuestra creación debe ser conceptual y su materia prima serán los bits.

El nuevo diseñador  en esta visión es un ser hiper-creativo que por ello tiene una especie de visión de rayos X  para ver las cosas de una manera diferente a los demás.  Él es el Super- Innovador.!  Suena atractivo. Innovación es la palabra de moda y son millones los que están en el asunto, de modo que imaginarse que los diseñadores son la “fuente de la vida” suena muy prometedor. Solo que el mercado no se come el cuento.

Mientras escribía este artículo, me llegó una invitación a hacer un posgrado en “innovación” lo organizan administradores y psicólogos y hace parte de la oferta de una reconocida universidad dentro de su facultad de negocios. El mismo rollo de “pensamiento divergente”, Design Thinking, “pensamiento sistémico” con una diferencia: El foco de ellos es claro y concreto: Hacer negocios.

Para los nuevos diseñadores el foco del diseño industrial es hacer “procesos creativos” ¿ven la diferencia?

Los cursos de Design Thinking son de facultades de negocios y sus profesores no son diseñadores sino administradores. Se pueden tomar por Internet de manera gratuita o por precios muy accesibles. Solo en Coursera, tienen varios para diferentes sectores.

El Design Thinking ni nos compete ni nos pertenece.

Para algunos colegas que  piensan con orgullo de que el diseño ahora es un tema de negocios y que nuestro sistema creativo es la panacea, caen en un error. El “design Thinking” no es patrimonio nuestro.

Toda la base teórica está registrada en un libro del sicólogo Edward de Bono, escrito en 1970, llamado “El Pensamiento Lateral”,  la base de la misma metodología hoy empacada en un paquete más lindo por IDEO, que ya se usaba en los 80s  cuando se llamaba ” método racional-experimental para resolver problemas”  El cuento de “pensar por fuera de la caja” (think outside the box) hace parte de la formación de los artistas hace décadas, con interesantes ejercicios prácticos. Por cierto mucho mejores! pues ellos son menos preconceptuosos. Dejando por fuera procesos metodológicos comunes y otras profesiones duras, la habilidad de resolver problemas es intrínseca al ser humano y dividirla en los seis pasos que pregona el Design Thinking en una exagerada simplificación, va en contra del mismo principio de la creatividad humana. No funciona así.

Solo Coursera, una popular plataforma de Moocs, ofrece siete cursos relacioandos con “Design Thinking” En Internet existen centenares de opciones con cursos a diversos niveles.

Diseño transversal.

Pero bueno, convengamos que es genial que administradores y economistas aprendan a ser creativos y estupendo que para esto llamen diseñadores a que les enseñen, lo que tampoco es muy probable si buscan un poco Internet por los Moocs que vimos antes.

Las habilidades creativas humanas que se aplican en varias disciplinas entre ellas el diseño se están volviendo materia transversal en una cantidad de profesiones. Ser creativo y explotar este “pensamiento lateral” es fundamental hoy.

Por todo lo anterior: enseñarle algunas técnicas creativas que el diseñador también utiliza, a quienes sí saben que van a hacer, está muy bien,  pero que de allí vayan a salir fuentes de empleo o trabajo para diseñadores es algo bastante discutible, si a ello no sumamos la otra habilidad que no es tan popular pero que los diseñadores sí tenemos : El hacer

Por algo será que muchos de los diseñadores industriales y arquitectos independientes acabamos haciendo proyectos “llave en mano” Es decir diseñamos y hacemos o encargamos, resolviendo el problema del cliente 100% pues el no quiere un diseño sino una solución integral.

Los diseñadores a secas aprenden a tener una mirada atenta y sin preconceptos preocupados inicialmente más con el “porqué” que con el “cómo”. Pero llegar al “cómo” sin conocer las dinámicas de la producción y los procesos, los pone en el mismo nivel que el sicólogo que hizo el curso de innovación. No hay diferencial. Por eso el diseño tiene apellido.

El barquillo sin helado:

Ponerle el nombre de “diseñadores” a todo aquel que ejerza labores creativas para crear no solo productos, sino servicios, experiencias y negocios es bastante relativo, no solo porque las herramientas digitales al alcance de todos y las técnicas facilitadoras de “pensamiento lateral” , le han quitado el misterio al asunto, sino porque nadie iguala a un cocinero con sensibilidad para hacer su “food design” o al mochilero que tras años de pasión con su afición resuelve montar  su propia posada en la playa y”diseña la experiencia” Ellos tienen la empatía que a nosotros nos falta. Tener un título de “diseñador” a secas no ofrece ningún atractivo para el empresario, hasta que  este diseñador lo sea de algo, es decir que se especialice en un sector aprendiendo esencialmente la técnica. Debe especializarse. Una de la opciones son los productos: Diseño Industrial.

Esto es claro para los programas de “Diseño”  a secas. Por ello son más cortos, aunque en mi opinión aún demasiado largos, con un agravante: La eventual especialización es otra inversión y también está abiertas a otros personas que seguramente ya manejan la técnica que quieren perfeccionar.

Los negocios y el diseño

Si en algo se juntan los negocios y el diseño, es que ambos buscan encontrar necesidades de la gente.  El éxito de los dos se da cuando se atienden las necesidades de muchos. Cuando mucha gente requiere algo y un buen producto lo resuelve, este se vende bien, es buen negocio y buen diseño.

El diseño industrial es negocio. No es creatividad. Así sea un proyecto social, alguien lo tiene que pagar.

Por supuesto: La creatividad es la base del asunto, pero esta está implícita en nosotros y nuestros clientes y colaboradores con quienes necesariamente trabajamos en equipo, usualmente ellos aportan su parte y nosotros sintetizamos las ideas de muchos en base a un proceso creativo si, pero esencialmente de síntesis.

El diseño participativo

Cuando se genera está dinámica de trabajar con otros llegamos a la co-creación que sí es el nuevo paradigma. Allí nuestras competencias para observar y sintetizar son claves para lograr entender lo que el equipo desea, ellos nos hacen “el esquema básico” y el ejercicio termina con un brieff muy detallado ilustrado con esquemas. El volver todo esto un producto bien representado,  para una producción en serie, es  nuestra competencia, es allí donde aplicamos nuestra técnica, volvemos a ser diseñadores industriales.

El foco no debe ser el pensar sino el hacer.

 El diseñador industrial colombiano cuando trabaja en fabricas lo hace como técnico y por ello el salario es bajo. Pero quienes trabajamos independientes casi siempre hacemos puente entre las empresas y los clientes. Entregamos soluciones y nos va bien.

Diseño industrial y empleo no compaginan. Pero trabajo nunca falta.

Nuestro clientes no son industriales.

Quizás lo sean en el norte de Italia, Alemania o China que tienen un amplio sector productivo. En ciudades como Bogotá donde la economía es de servicios, es este sector el que nos requiere pues necesita productos que hagan la interface entre ellos y sus clientes.  Allá están  oportunidades de trabajo. Las fábricas  son nuestros proveedores y no necesariamente nuestros clientes.

De modo que decidir que, como las fabricas ya no contratan, los diseñadores industriales ya no deben trabajar en entornos de producción es incorrecto.

Es claro y no tiene discusión que desde el innumerable catálogo de Google algunos “diseñan” o “se inspiran”, (igual que antes cuando las fuentes eran las revistas) No importa. Un buen diseñador tiene una mirada más completa, de modo que puede proponer cosas que se adecuen a todo el sistema que rodea a nuestro cliente, aprovechando lo mejor de su empresa, atendiendo los requisitos que los clientes piden, aprovechando el “factor local” ,entendiendo el complejo entramado que definen no solo el empresario sino sus clientes, proveedores, consumidores y vendedores dentro de un sistema productivo que entiende y aprovecha. Todo esto se traduce en un producto que entiende el entorno anterior como un sistema. Cuando algún nodo queda suelto, el proyecto no funciona.  Además de ser “creativos” tenemos que ser analíticos y observadores no solo hacia la necesidad y el usuario sino respecto a todo el fino entramado del entorno social y productivo.

Que al final acabemos “haciendo cosas” si. Los muebles y las lámparas que algunos nos critican con sorna harán parte del paquete y por esto tenemos que saber como y con quién hacerlas.

Un diseñador industrial es como un sastre. El traje a la medida del empresario siempre será mejor que el “Everfit” pero recuerden: El sastre mide corta y cose.

Diseñadores industriales sin industria.

Cuando le quitamos al diseñador el componente técnico y tecnológico en la formación, es decir lo sacamos del taller con la teoría que fabricar es algo caduco y no le damos la oportunidad de hacer y probar y no con los modelitos de papel que hoy llaman prototipos, sino con reales prototipos 1-1 funcionales, ojalá hechos con sus manos, se mata el alma de la profesión. Se le quita la técnica.

Mi amigo y colega Ignacio Urbina lo resume contundentemente:

 Suena un poco triste y contradictorio es ver como en escuelas con talleres y defensoras de las fundamentales prácticas con la materialidad, hay una excesiva producción de historias de productos posibles expresadas en el discurso y en el ‘render’, sin objetos, sin geometría y, mucho más grave, con usuarios inventados. 

El gran artista y diseñador Jum Nakao es mucho más contundente cuando se refiere al hacer :

“las manos piensan”

Reflexión

De modo que hago un cordial llamado a la reflexión a quiene se graduaron de diseñadores industriales y hoy son profesores o tienen cargos directivos en las facultades:

Si el énfasis el diseño industrial va a ser la creatividad aplicada, el pensamiento de diseño, hacia diseño de servicios, de experiencias, de sonrisas y todo lo que le pongan de apellido que no sea industrial, donde además no tengan como enseñar los componentes técnicos, cierren la carrera de Diseño Industrial  y lleven a sus profesores a enseñarlo dentro de otras carreras que realmente requieren visiones más creativas. Los extensos salones hoy que se están despoblando se van a llenar de gente que necesita adquirir competencias de diseñador.

Van a llegar muchos interesados en administración, negocios, comercio, turismo, gastronomía etc.

Estas facultades “diseño intensivas” harían una verdadera revolución en el mercado pues hoy adolecen de eso.

O para no ser tan radicales. En dos años den la base de la creatividad en paquete a arquitectos artistas y diseñadores para que en los otros tres años se vuelvan: Artistas, arquitectos.. diseñadores de iluminación, de muebles, de interfaces, de comunicación, de gráfica, de transporte o de lo que quieran hacer. Técnica y después oficio

Otro tanto se puede lograr  dentro de las escuelas de artes y oficios hoy en auge. Si el maestro de oficios tradicionales como la marroquinería, los metales o la ebanistería también tiene bases prácticas en diseño, le va a ir mucho mejor.

Aplica también para para posgrados. Un gran amigo el diseñador Juan Carlos Chavez es profesor de diseño en un curso de bio-ingeniería los aportes de sus alumnos son extraordinarios.

Pero no es lógico pasar por cinco años de formación para proseguir en la escuela de artes y oficios como está sucediendo en una proporción inusitada, ya que a los artesanos profesores que mi generación si tenía, los cambiaron por “Doctores”.

Proponer a quien ya estudió diseño industrial, una maestría en ” Diseño y desarrollo del producto” que suena algo así como curso remedial donde el rajado no ha sido el alumno sino la academia es la tapa del problema en que nos metieron.

Desde la práctica profesional, se que soy la voz de muchos al pedir: Por favor: No se tiren el Diseño Industrial!

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